Sondeocracia y opinión pública en Bolivia

Publicado en General by Marco Montellano el Enero 14th, 2009

Conversando con un amigo sobre el tema, recordé éste artículo que escribí en enero de 2006 en Tarija… Suena lejano no? Lo comparto primero porque considero que,  dadas las circunstancias actuales, adquiere algo de vigencia… el título es “Sondeocracia y opinión pública en Bolivia”.

Cuando en 1973 Pierre Bourdieu, provocador neto, afirmó contundente que “la opinión pública no existe”, desató tan desmesurada reacción que podía pensarse que sus críticos le estaban dando la razón. Claro que, como resulta cada vez más frecuente –y peligroso-, este sociólogo francés estaba pensando en una “opinión pública” concebida como equivalente, o cual producto, de los sondeos de opinión.
Es decir, quizás hubiese sido más apropiado que simplemente dijese: los sondeos existen, pero no expresan –ni menos son- la opinión pública (…). En todo caso, de la crítica de Bourdieu podemos quedarnos con una constatación esencial: los sondeos de opinión (encuestas de todo tipo) no son equivalentes a la opinión pública. Y menos lo serán esas prácticas frecuentes en los medios de abordar, micrófono en mano, a un puñado de transeúntes con una pregunta de coyuntura o, peor, el “voto” sobre cualquier cosa mediante el envío de mensajes de texto a través de telefonía celular. El problema es que la confusión persiste y se reproduce sin tregua…

(Exeni, “Mediamorfosis”, 2005: 80)

¿Cuántos de nosotros desconfiamos de la veracidad de la información nuestra de cada día? ¿Cuántos distinguimos entre la verdad auténtica y la verdad mediática? ¿Cuántos estamos de acuerdo en que espacios abiertos a la gente como “La preguntita” o “El pueblo opina” (nombro aleatoriamente los que mejor recuerdo) expresan el verdadero sentir/pensar del pueblo?
Del texto que sirve de prefacio a este comentario, debemos extraer algunos elementos que nos animen a realizar algunas consideraciones -nunca certezas- acerca del papel que los medios masivos (prensa, radio, y sobre todo televisión) juegan en la difusión y/o construcción de lo que llamamos “opinión pública”, tomando como elemento central al popular ejercicio del sondeo y la encuesta mediática, y utilizando como sujeto de verificación, lo sucedido en las elecciones presidenciales y de prefectos pasadas en Bolivia. Recordemos rápidamente algunos conceptos para entender mejor.

¿Qué es un sondeo? Cualquier diccionario nos puede responder que un sondeo es una “investigación de la opinión de una colectividad acerca de un asunto mediante encuestas realizadas en pequeñas muestras, que se juzgan representativas del conjunto al que pertenecen”, de lo cual deducimos que los elementos centrales son: Un afán esclarecedor (investigación) acerca del juicio (opinión) que de un tema/acontecimiento específico (asunto) tiene un grupo social (colectividad), utilizando para ello un instrumento idóneo (encuestas) sobre un sector especial del total de las personas comprometidas (muestra representativa). Un sondeo es, entonces, el producto de la respuesta social a una encuesta y una encuesta no es otra cosa que un conjunto de preguntas, es decir, un cuestionario.
El conceptualizar, desde la teoría comunicacional y sociológica, el concepto de opinión pública implica un trabajo de investigación profundo, objetivo que sin duda excede a éstas líneas; sin embargo, aclaramos que en cualquier sociedad moderna, plural y, sobre todo, en una tan heterogénea como la nuestra, sería errado el hablar de una opinión pública; por lo tanto, asumiremos este “espacio de lo público” como el escenario –generalmente mediático- donde confluyen una masa segmentada de opiniones particulares en las que se expresan intereses divididos y hasta conflictivos y que logra convertirse (en su función normativa y de control social) en la fuente última de legitimidad de toda decisión político-jurídica.
Retomemos… ¿Son estas encuestas las vitrinas reales del sentir del pueblo? ¿Las encuestas son el espejo de la opinión pública? Las preguntas surgen:
¿Cómo es que ninguna encuesta mediática pudo siquiera aproximarse a las cifras finales del resultado electoral nacional? (A pesar de que mostraban a Morales como el ganador, sabemos que ninguna le daba una victoria tan amplia, un margen de error de quince puntos, ya no es margen, es simplemente error)
¿Qué pasó con aquellas que apenas días antes de la elección seguían mostrando a Jaime Paz como el ganador de las prefecturales en Tarija?
¿Qué de aquellas que auguraban un triunfo rotundo de Leopoldo Fernandez en Pando? (ganó, de manera dudosa con poquísimos votos)
¿Y qué pasó con las que postulaban a Unidad Nacional como el contendiente principal junto al MAS para obtener el segundo lugar en Tarija? (recordemos que terminó cuarto)
¿Por qué se equivocaron las encuestas electorales en Bolivia?
En palabras de Luís Adolfo Roca Antelo, Vocal de la Corte Departamental Electoral, las encuestas originales no fueron tan erradas, “el problema fue que los partidos las utilizaron, tergiversadas, en una especie de ‘guerra sucia’ de encuestas, mostrándose cado uno en la propia como ganador.”
Hay mucho que decir –metodológica y científicamente- sobre las posibles causas del desacierto en los resultados de los sondeos, entre ellas, una incorrecta elaboración de los cuestionarios, una selección carente de representación de las muestras, un trabajo de campo deficiente y finalmente, una incorrecta decodificación de las respuestas obtenidas.
Otro posible motivo sería la incapacidad de los cuestionarios para detectar el “voto oculto” lo que en la teoría de la Espiral del Silencio (Noelle Newman , 1995) se conoce como la opinión de las “mayorías silenciosas”.
Asunto aparte, pero ampliamente comentado y refutado en la sociedad, es la pertinencia de los temas y las preguntas que se realizaban en los sondeos y entrevistas mediáticos. Por ejemplo –nuevamente menciono al azar- cuando se hizo una encuesta sobre cual era el candidato “más sexy” para la prefectura de Tarija ( Unitel, 19 de Noviembre) o cuando en una importante entrevista (Programa Prohibido Mentir) se le preguntó a dos candidatos a la vicepresidencia, quien les lavaba la ropa.
Cuando le preguntamos al Vocal Roca Antelo, sobre la repercusión en la educación democrática ciudadana del fenómeno de la “encuestitis” el afirmó que las encuestas “son un instrumento de información tanto para los ciudadanos como para los mismos partidos políticos que son totalmente válidos en el marco de la libertad expresión”.
El problema real, deducimos, quizás radique en que los sondeos dejaron de ser un instrumento (útil y necesario) para convertirse en actores del proceso electoral, que sirvieron para fomentar el “gregarismo” en la votación y para desviar la atención de los debates más importantes centrándola en un show que estaba muy lejos de ser benéfico.
Finalmente, ¿son los sondeos un referente de la opinión pública? En el mejor de los casos reflejan la opinión de un pequeño sector de la audiencia (audiencia no es lo mismo que pueblo) de los medios. El concepto de opinión pública es demasiado complejo y móvil como para intentar enmarcarlo en apenas una fotografía social mal sacada, sobre un tema particular en un momento determinado…
Finalmente, las elecciones, y la madurez democrática boliviana demostraron que ni la “sondeocracia” es la democracia ni la opinión pública es la “opinión publicada”.
¿Son convenientes para el pueblo la intempestiva emisión de encuestas? ¿Deberían prohibirse con mayor anticipación, digamos 15 ó 30 días antes de la elección? ¿Están los medios cumpliendo los medios su rol social o son nocivas empresas que mercantilizan y banalizan la información?
Las interrogantes están planteadas.

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3 comentarios to 'Sondeocracia y opinión pública en Bolivia'

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  1. Ego Ipse dijo, el Enero 15th, 2009 a las 16:31 pm

    Vaya… Y pensar que antes escribías bien… Me acuerdo del sublime post en que basureabas a las ONGs. ¿Qué pasó contigo que ahora no sólo trabajas para un ONG, sino que hasta la buena pluma perdiste?

  2. Insomniaco dijo, el Enero 15th, 2009 a las 17:56 pm

    Hay dos puntos a tocar:

    1) Las encuestas pueden ser tan exactas como la realidad misma, siempre y cuando se respete la metodología para hacerlo, aunque diversos aspectos que pueden hacerlas alejarse de ella desde la variable económica que impide a un contratante contar con suficientes encuestas para reducir el margen de error estadístico al mínimo como situaciones de intolerancia o de espiral del silencio de Noelle Neumann (esto sucedio en el caso de la elección de Prefecto en Chuquisaca y las encuestas preelectorales)

    2) La variable económica, los negocios y, finalmente, la política pueden producir en los responsables de las encuestas la necesidad de esconder datos o, en el peor de los casos, modificarlos.

    Mientras se respete la primera como de valor científico sobre la segunda de valor político las encuestas serán muy exactas.

  3. Marco Montellano dijo, el Enero 16th, 2009 a las 16:57 pm

    Totalmente de acuerdo querido Santi, son muchas las variables que influyen, como lo comentaba en el artículo: los factores metodológicos y también los políticos/económicos, sin embargo, mantengo que al final el resultado es el mismo: las encuestas no son la opinión pública.
    Un abrazo.

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